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Ubicación



Escrita por Víctor Augusto Núñez Reguiero
1959



Exactamente en el solo jardín de mi casa
estoy en esta tarde, está mi cuerpo,
un alambre tirado,
las plantas que van creciendo sin saberlo
y también –sobre todo–
las paredes
–un ladrillo sobre el otro
puesto
al lado del que le corresponde, exactamente
terriblemente así
puesto.
Miro
hacia arriba
y las últimas luces que se prenden a las hojas
para no resbalar al espacio infinito
me van doliendo el tiempo
lentamente.
Una antigua sangre brota de la tarde,
o tal vez el viejo vino derramado
del sol que va cayendo
su profundo cansancio
hecho en tanto camino
sobre el azul maduro, hecho,
hecho,
cada día, exactamente igual, eternamente
repetido
y simple,
volcándose en la copa de estas horas.
Entonces


–no sé porqué–,
tal vez en la medida que la tarde me fue desenvolviendo,
entresaco a los hombres desde el fondo
de esa angustia infinita,
por algún libro abierto,
o un “buen día” dado por la calle,
o el paso de algún desconocido
con la mirada triste y las manos vacías
y un cigarro apagado
que le fuma su sombra.
(¿Por qué no?,
el pan de harina blanca, abortado en sus huesos, sus mejillas flacas,
su saliva nostálgica,
su edad ya madurada, he visto
a los niños
jugar alegremente en tardes como ésta.)
Eché a andar entre los hombres hace tiempo,
buscándome por dentro
y por afuera, buscándome y buscando
entre las cosas simples y los grandes mensajes,
detrás de un infinito
que latía en mi sangre
por nostalgias de cosas no vividas, que sabía me estaba esperando
para que yo las viviera de algún modo.
Mi memoria es tan corta
como inmensas las cosas,
porque sé que el principio es muy viejo, allá por el parto,
o tal vez mucho antes,
en la primera mirada que me fue anunciando
en alguna tarde,
no sé,
o tal vez
en una calle entonces sin letreros luminosos,
o a lo largo de los días andados
juntos,
no sé,
no lo recuerdo,
es simple
pero sé que me crece por las venas
golpeándome y mordiendo a cada rato.

Esto
es lo que sé
porque lo llevo.
Lo que puedo de
cir porque recuerdo
se me acerca en el tiempo
entre escondidas
y barriletes de papel y caña
que me llevaba el viento, y libros de leyenda:
creo que era una tina por el patio,
con sus grillos,
los helechos volcados,
caracoles pequeños debajo de las patas,
y yo,
con mis rodillas descubiertas,
remontando las espirales blancas
hacia los amonites dormidos en las piedras
y aún más atrás,
hasta perder lo niño por el tiempo.
Todo fue dimensión,
medida pura,
innumerables ochos acostados:
lo más allá detrás de las estrellas,
y después de eso,
más allá todavía,
todavía,
la vida remontando las especies,
los antiguos espermas,
el solo protoplasma del origen,
solo,
y
los átomos tamaños de las piedras,
el mineral impulso de los montes,
las cuántas vidas de hombres transcurridos,
los que están por venir o ya viniendo,
y
el hombre,
simplemente,
el hombre hecho pregunta.
Como sea
así
estuve
en esa tarde,

en ese solo jardín de mi casa,
pero conmigo en él

y no las paredes levantadas
y en mi
los hombres y todas las innumerables cosas
y decidí cantarlas,
de la misma manera
en que los árboles
deciden hacer crecer las hojas al verano.
Porque era bueno hacerlo,
pensé.






Víctor Augusto Núñez Reguiero era escritor y el abuelo de Paz Reguiero. "Ubicación" fue escrita en 1958 y publicada póstumamente en la antología Juntacuentos. Paz tradujo esta obra en 2025.  Paz Regueiro es escritore, traductore y cineaste transexual mexicano-argentina. Es estudiante de doctorado de segundo año en literatura comparada en UC Berkeley. Actualmente vive en Oakland, California.




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